El estadio olímpico de la Ciudad de los Deportes

Dicen ahora que está maldito, que quien juegue aquí deberá aprender a sufrir. Hace no muchos días este estadio vivió la última de sus tardes de derrota cuando Cruz Azul no pudo coronarse campeón. De hecho, sólo el Atlante lo ha logrado en la lejana liga de 1946-1947 (jugada a puntos), a unos meses de que se jugó por primera vez en esta cancha.

Precisamente hoy es 5 de enero, una fecha que poco importa para los que han sufrido con la maldición que dicen, se ha apoderado del estadio de la inconclusa ciudad de los deportes. Sin embargo el 5 de enero de 1947, se jugó por primera vez al futbol aquí, dejando en el pasado los obsoletos pero maravillosos parques de madera. Es una fecha que marca el antes y el después en la infraestructura futbolística de la ciudad de México.

Hay que aclarar que el estadio fue inaugurado el 6 de febrero de 1946. El escenario fue planeado para la práctica del futbol americano, muy en boga en aquellos tiempos. Pumas y Aguiluchos del Colegio Militar jugaron en la apertura. Años más tarde, en 1978, se jugaría en este campo el primer partido de NFL celebrado fuera de Estados Unidos. Esa vez Nueva Orleans y Filadelfia escribieron el capítulo; Archie Manning (padre de las dos estrellas recientes) era el mariscal de campo de los Santos, quienes derrotaron a las Águilas, 14 a 7.

Pero la primera ocasión que disputó un partido de futbol le tocó al Veracruz, equipo del Pirata Fuente, campeón vigente en aquellos años, jugar contra el Racing de Avellaneda (Argentina).

Waldino “El Torito” Aguirre anotó para la Academia el primero de tantos goles que se han celebrado o lamentado en el coloso de la colonia Noche Buena.

Quien iba a pensar que el primer anotador del hoy estadio Azul iba a terminar su vida, en octubre de 1977, molido a golpes por la policía acusado de un delito menor, pero así procedían las fuerzas del orden en la dictadura de Videla.

Veracruz empató y remontó con dos goles de Leopoldo Proal y así se escribiría la historia.

Este campo fue el primero en la ciudad que tuvo gradas de cemento y que por primera vez tuvo capacidad para recibir a más de 40 mil aficionados. Fue casa del Atlante en varias épocas. Del Necaxa y del América. Ahora es la sede de Cruz Azul.

En este estadio, César Luis Menotti entrenó a sus seleccionados y aquí se disputaron algunos partidos de eliminatoria.

El 5 de enero de 1947 terminó, definitivamente, la era de los viejos parques de madera para modernizarse a través de los colosos de concreto.

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